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Bulbos para Plantar

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Los bulbos para plantar son la forma más sencilla y agradecida de llenar de flores tu jardín, tus macetas y tus balcones temporada tras temporada. A diferencia de la flor cortada, aquí compras el bulbo, tubérculo o rizoma vivo para enterrarlo en el suelo y verlo brotar, crecer y florecer con tus propios cuidados. Es la esencia de la jardinería: plantar hoy para disfrutar de un espectáculo de color dentro de unas semanas o meses. Existen dos grandes grupos según su época. Los bulbos de primavera, como jacintos, narcisos y tulipanes, se plantan en otoño y florecen al empezar el buen tiempo. Los bulbos de verano, como dalias, gladiolos, begonias, lirios o lilium, cannas, calas, anémonas, ranúnculos y astilbe, se plantan en primavera —una vez pasado el riesgo de heladas— y regalan flores durante todo el verano y parte del otoño. Elegir bien la temporada es el primer paso para el éxito. Plantar bulbos es fácil incluso para principiantes. La regla general de profundidad es enterrarlos a dos o tres veces su propia altura, siempre con la punta hacia arriba y las raíces hacia abajo. Necesitan un suelo suelto y bien drenado, porque el exceso de agua encharcada es su principal enemigo: pudre el bulbo. Si plantas en maceta, usa un recipiente con agujeros de drenaje y un buen sustrato universal. Coloca varios bulbos juntos, respetando una separación de unos centímetros, para lograr macizos densos y vistosos. Los cuidados son mínimos. Riega de forma moderada tras plantar y mantén la tierra ligeramente húmeda durante el crecimiento, sin encharcar. Una exposición a pleno sol o semisombra favorece la floración de la mayoría de especies. Cuando las flores se marchiten, no cortes las hojas verdes: dejarlas amarillear permite que el bulbo acumule reservas para el año siguiente. En especies sensibles al frío, como dalias y begonias, puedes desenterrar los bulbos en otoño y guardarlos en un lugar seco hasta la próxima primavera. En nuestra selección encontrarás bulbos, tubérculos y rizomas de calidad listos para plantar, con las mejores variedades para conseguir jardines, terrazas y balcones llenos de vida. Tanto si buscas la elegancia de los lirios, la exuberancia de las dalias, la altura de los gladiolos o el colorido de las begonias, aquí tienes todo lo necesario para empezar a cultivar tus propias flores. Comprar bulbos para plantar es invertir en flores que vuelven cada año y en la satisfacción de verlas nacer de tu mano.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se plantan los bulbos?+

Depende del tipo. Los bulbos de primavera (jacintos, narcisos, tulipanes) se plantan en otoño para florecer al llegar el buen tiempo. Los bulbos de verano (dalias, gladiolos, begonias, lirios, calas) se plantan en primavera, cuando ya no hay riesgo de heladas, y florecen en verano y otoño.

¿A qué profundidad hay que plantar los bulbos?+

La regla general es enterrarlos a una profundidad de dos o tres veces su propia altura. Un bulbo grande como el de la dalia irá más profundo que uno pequeño. Siempre se colocan con la punta hacia arriba y las raíces hacia abajo.

¿Se pueden plantar bulbos en maceta?+

Sí, la mayoría de bulbos crecen perfectamente en maceta. Usa un recipiente con agujeros de drenaje y buen sustrato, coloca los bulbos con la punta hacia arriba y riega con moderación. Es ideal para balcones y terrazas.

¿Cuánto tardan en florecer los bulbos?+

Varía según la especie y la temporada. Los bulbos de verano suelen florecer entre 8 y 14 semanas después de plantarlos, mientras que los de primavera, plantados en otoño, esperan bajo tierra durante el invierno y florecen en cuanto sube la temperatura.

¿Qué hago con los bulbos después de que florezcan?+

No cortes las hojas verdes hasta que amarilleen por sí solas, porque así el bulbo acumula reservas para el año siguiente. En especies sensibles al frío como dalias y begonias, puedes desenterrarlos en otoño y guardarlos secos hasta la primavera.

¿Los bulbos vuelven a florecer cada año?+

Sí, la mayoría son perennes y rebrotan temporada tras temporada si se cuidan bien. La clave es un suelo con buen drenaje, dejar que las hojas se sequen de forma natural y proteger del frío intenso las variedades más delicadas.