
Maceta cuadrada blanca 11 L, 27,5 cm de alto
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El plástico es el material más práctico para cultivar en casa: pesa poco, no se rompe al caer, conserva mejor la humedad que el barro y cuesta muy poco por litro de sustrato. En esta hoja hay dos tipos de producto. Las macetas de cultivo redondas y cuadradas, en negro o blanco, de 1,7 a 11 litros, son las de vivero: con agujeros de drenaje, apilables y pensadas para trasplantar plantones, aromáticas, fresas o hortalizas de hoja. La capacidad en litros es el dato que manda: una lechuga, unas espinacas o unos rabanitos se conforman con 2–8 L y 10–15 cm de fondo, mientras que un tomate, un pimiento o una berenjena necesitan bastante más volumen para no secarse cada tarde de verano. Las cuadradas aprovechan mejor el espacio en una mesa de cultivo o una bandeja; las blancas se calientan menos al sol que las negras. Las macetas decorativas, como la San Remo de plástico reciclado con acabado mate en varios diámetros o la copa Flowerpot, imitan materiales pesados con una fracción de su peso, y la jardinera Rimini de 17 L con autorriego incorpora reserva de agua para espaciar los riegos en balcones soleados. Al elegir, compara capacidad, diámetro y altura en la ficha, y comprueba si necesitas un plato: las macetas de cultivo no lo incluyen. Si cultivas hortalizas grandes, las macetas de tela de 15 a 50 L ofrecen mucho volumen por muy poco peso; para muchas plantas pequeñas a la vez, las bolsas de cultivo en packs de 25 a 100 unidades son la opción más económica.
Como orientación de los servicios de extensión agraria: lechuga, espinaca y rabanito, desde unos 2 L (mejor 4–8 L) y 10–15 cm de fondo; albahaca, 4–11 L; fresa, unos 20 cm de fondo; zanahoria, 20–30 cm de fondo; calabacín, 15–23 L; tomate, pimiento y berenjena, 20 L o más (19 L como mínimo, 30–38 L ideal) y 30–40 cm de fondo. Más volumen significa más reserva de agua y menos estrés en verano.
Al sol directo, la negra se calienta más y puede elevar la temperatura de las raíces; la blanca refleja más radiación. En interior o a la sombra la diferencia es pequeña.
No. Elige uno del diámetro de la base en Platos para macetas o colócalas sobre una bandeja de cultivo.
Tiene un depósito inferior del que el sustrato absorbe agua por capilaridad. Rellena el depósito cuando se vacíe y deja que la capa superior se seque entre recargas; en las primeras semanas tras plantar, riega también por arriba hasta que las raíces lleguen a la reserva.
El plástico conserva más la humedad y pesa menos; el barro transpira y seca antes. Si riegas poco o la maceta está al sol, el plástico perdona más; si tiendes a regar de más, el barro ayuda.
Sí. Vacíalas, lávalas y, si la planta anterior tuvo hongos o plagas, desinféctalas antes de volver a plantar.
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