−10%Ramo de Iris Casablanca Blanco, Flor fresca de 60 cm de largo, 50 tallos
Entrega 24-48 h
−10%Entrega 24-48 h
−10%Entrega 24-48 h
−10%Entrega 24-48 h
−10%Entrega 24-48 h
Entrega 24-48 h
Entrega 24-48 h
2 tamañosAgotado
Agotado
Agotado
Agotado
Agotado
AgotadoEl iris es el género más numeroso de la familia de las iridáceas: unas 300 especies repartidas por las zonas templadas del hemisferio norte, parientes del gladiolo, el crocus y la fresia. Su nombre viene del griego antiguo, donde iris significaba arcoíris y era el nombre de la diosa mensajera que unía el Olimpo con la tierra. Detrás de esa palabra única conviven dos plantas distintas, y saber cuál tienes delante cambia lo que estás comprando.
La flor heredó ese nombre por motivos evidentes: pocos géneros cubren una gama de color tan ancha. Blanco, amarillo, azul, morado, lavanda, rosa, naranja, granate y muchas combinaciones de dos tonos en la misma flor.
En español el nombre popular no ayuda. Lirio se aplica a Iris germanica, al que llamamos lirio azul o lirio barbado; a Iris xiphium, el lirio español; y a Iris pseudacorus, el lirio amarillo de las orillas. Fuera de la botánica la palabra se estira hasta flores que no son iris, así que mucho de lo que se escribe sobre lirios habla de otras plantas.
Esa misma flor está detrás de uno de los emblemas más reconocibles de Europa: la flor de lis heráldica, pese al nombre, no representa un lirio botánico. Los especialistas coinciden en que es la estilización de un iris, muy probablemente Iris pseudacorus.
Los iris rizomatosos, con el iris barbado (Iris germanica) a la cabeza, crecen de un rizoma: un tallo horizontal y carnoso que repta justo bajo la superficie, marcado por las cicatrices de las hojas viejas. Se planta con la mitad de arriba asomando al sol, porque enterrado se pudre, y forma matas que se ensanchan hasta que hay que dividirlas cada tres o cuatro años. Sus flores llevan una barba de pelos densos sobre los pétalos inferiores.
Los iris bulbosos parten de un bulbo verdadero, parecido al del tulipán: un tallo corto y cónico del que nacen bases de hoja encajadas unas dentro de otras. No se desplaza y se renueva cada año. El iris de Holanda (Iris x hollandica) es de este segundo grupo y es el que sostiene el mercado de la flor cortada, con un tallo largo, recto y sin barba hecho para el ramo.
Rizoma o bulbo, la diferencia de un vistazo
El iris del ramo es neerlandés de crianza, pero ibérico de origen. Iris x hollandica es un híbrido creado en el siglo XIX por la casa de bulbos Van Tubergen, en Haarlem, cruzando dos variedades de Iris xiphium, una española y otra portuguesa, con Iris tingitana, del norte de África. El lirio español crece silvestre en España y Portugal y florece entre abril y mayo.
La confusión de nombres llega hasta aquí: a Iris latifolia se le llama iris inglés porque el botánico Matthias de l'Obel lo vio cerca de Bristol, cuando es una planta de los Pirineos y del noroeste de España.
Los bulbos se plantan en otoño y florecen a finales de primavera, entre mayo y junio. Lo que convirtió al iris de Holanda en flor de floristería fue eso: el bulbo se puede forzar en invernadero, así que hay iris casi todo el año, aunque variedad, color y calidad de tallo siguen el ritmo de las cosechas.
Plena temporada de abril a junio, cuando el tallo es más largo y la calidad, la mejor del año.
La flor del iris no se confunde con ninguna otra: está organizada en grupos de tres, como casi toda la familia. Tres piezas se levantan en el centro, los estandartes; otras tres, más grandes, caen hacia fuera y se llaman caídas. Las seis se sueldan por la base formando un tubo.
En el iris barbado, las caídas llevan la barba de pelos densos que le da nombre. En los iris sin barba, como el de Holanda, hay en su lugar una mancha de color contrastado llamada señal, casi siempre amarilla. No es decorativa: es pista de aterrizaje y guía de néctar para las abejas solitarias que lo polinizan, que al entrar rozan primero la antera y después el estigma.
Esa señal explica algo que desconcierta al mirar un catálogo: un iris Apollo blanco y amarillo o un Hong Kong morado y amarillo no son bicolores caprichosos, sino iris cuya señal amarilla contrasta con el color de fondo.
Nuestra selección viene entera de productores neerlandeses, sin mayorista de por medio. Apollo, blanco y amarillo, sobre unos 68 cm. Hong Kong, morado y amarillo, en torno a 60 cm. Casablanca, blanco entero, a 62 cm. White Magic, más corto, sobre 52 cm. Shanghai, en lavanda, a 62 cm. Blue Magic, de azul franco, cerca de 60 cm. Y la gama Issy, en rosa, amarillo, naranja y el granate Issy Beauty, sobre tallos largos de unos 70 cm.
Para mesas grandes y eventos están los ramos de 50 tallos: los 50 iris morados Valentine, de 62 cm, y los 50 iris variados, de 52 cm. Como en toda flor de temporada, hay colores continuos y otros que van y vienen según la cosecha.
Conviene ser honestos: el iris cortado no es una flor de larga duración. Con buenos cuidados aguanta entre cinco y siete días, y en malas condiciones se queda en tres. Quien compra iris compra otra cosa: presencia y una forma que ninguna otra flor tiene.
Los tallos se cortan en un punto concreto, el estado de lápiz: cuando asoma un centímetro o dos de color por la punta de las hojas envolventes, sin que la flor se haya abierto. Es deliberado: el iris viaja mucho mejor cerrado y abre en casa, dentro del agua, en uno o dos días.
Corta dos o tres centímetros de la parte blanca del tallo, en bisel y con una herramienta limpia. Repite el corte cada vez que cambies el agua.
Jarrón bien limpio y agua a temperatura ambiente, renovada cada dos días. El agua estancada cría bacterias que acaban taponando los tallos.
Añade el sobre de conservante del ramo. En una flor de vida corta como el iris, la diferencia entre cinco y siete días suele salir de ahí.
Retira las hojas que queden por debajo del nivel del agua. Sumergidas se pudren en pocas horas y contaminan todo el jarrón.
Sitio fresco y ventilado, lejos del sol directo, de los radiadores y de la fruta madura. El calor le acorta la vida más que nada.
Su savia tapona los tallos de las demás flores. Si quieres combinarlos, deja antes los narcisos solos en agua unas seis horas.
El paso al jarrón, gesto a gesto
En el simbolismo tradicional, el iris se asocia a la sabiduría, la fe, la esperanza y el valor, herencia de su papel de mensajera entre los dioses y los hombres. El color matiza el mensaje: el morado se lee como sabiduría y respeto, el azul como fe y esperanza, el amarillo como alegría, el blanco como pureza.
En el lenguaje de las flores no ocupa el lugar de la rosa ni el de la azucena. Funciona mejor en los gestos de ánimo, agradecimiento o enhorabuena, o para regalar color donde nadie lo espera.
También es de las flores mejor pintadas de la historia. Van Gogh empezó Lirios en mayo de 1889, al día siguiente de ingresar en el hospital psiquiátrico de Saint-Rémy-de-Provence, con el caballete en el jardín amurallado. El cuadro está hoy en el Museo J. Paul Getty de Los Ángeles.
Al elegir un ramo de iris hay señales fiables. Los tallos, firmes y rectos, nunca blandos ni doblados. En el capullo debe verse un filo de color asomando por la punta de las hojas envolventes: prueba de que se cortó en el punto correcto. Descarta las flores ya abiertas y arrugadas, los capullos del todo verdes, que a menudo no abren, y los tallos con la base viscosa.
Nuestros iris salen de productores neerlandeses, sin mayorista intermedio, y viajan en estado de lápiz, para llegar cerrados y con toda su vida de jarrón por delante. El envío es de 24 a 48 horas laborables y los portes arrancan en 10,95 €. No hacemos entrega el mismo día, y preferimos decirlo claro: ese plazo es el que hace falta para cortar, preparar y transportar una flor que no lleva semanas almacenada.
Con buenos cuidados, entre cinco y siete días; en malas condiciones pueden quedarse en tres. No es una flor de larga duración. Recortar el tallo en bisel, cambiar el agua cada dos días y mantenerlos en un sitio fresco marca la diferencia.
El de rizoma, como el iris barbado de jardín, crece de un tallo horizontal y carnoso que repta justo bajo la superficie. El de bulbo, el iris de Holanda, nace de un bulbo verdadero y es prácticamente todo lo que se vende como flor cortada.
En español llamamos lirio a varias especies de iris: lirio azul es Iris germanica, lirio español es Iris xiphium y lirio amarillo es Iris pseudacorus. Pero la palabra también se usa para flores que no son iris, así que conviene mirar el nombre científico.
Porque se cortan en el llamado estado de lápiz, cuando asoma un centímetro o dos de color por la punta de las hojas envolventes. El iris viaja mucho mejor cerrado y, una vez en el agua, abre en casa en uno o dos días.
Su plena temporada va de abril a junio, que es cuando el tallo es más largo y la calidad, la mejor del año. El resto del año hay iris gracias al forzado en invernadero, aunque la disponibilidad de colores varía según la cosecha.
El iris de Holanda que se vende como flor cortada no tiene aroma. La nota de iris de la perfumería no sale de la flor, sino del rizoma seco de otras especies como Iris pallida, secado durante años antes de poder usarse.
Sí. El iris está clasificado como tóxico para perros, gatos y caballos, y la mayor concentración de compuestos está en el rizoma y el bulbo. La ingestión provoca babeo, vómitos y malestar digestivo, así que mejor fuera de su alcance.
No. Trabajamos con envío en 24 a 48 horas laborables y portes desde 10,95 €. Ese plazo es el que hace falta para cortar, preparar y transportar una flor que no lleva semanas almacenada, y es lo que sostiene su duración en jarrón.