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Dalia

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La dalia es una flor mexicana con nombre sueco. Y lo que compras como una flor no lo es: cada cabeza es una inflorescencia con cientos de flores diminutas apretadas sobre un mismo disco, igual que un girasol, y esa arquitectura explica su geometría de relojería. Los aztecas ya la cultivaban mucho antes de que Europa la viera; la llamaban acocoxochitl, flor de tallo hueco, y usaban esos tallos como cañería. Hoy es la flor nacional de México y, en el jarrón, una flor que pide que se la entienda.

Qué es exactamente una dalia

La dalia de floristería no es una especie, sino un género entero puesto a trabajar: Dahlia, unas cuarenta y dos especies silvestres de las montañas de México y Centroamérica, de las que descienden decenas de miles de variedades registradas. Pertenece a las asteráceas o compuestas, la familia más numerosa de plantas con flor y la misma del girasol, la margarita y el crisantemo. Es una herbácea perenne que rebrota cada año de un racimo de tubérculos carnosos, no de un bulbo, y de ellos sale un tallo aéreo hueco, recto y quebradizo.

Su hábitat natural son las laderas de pino y encino de la sierra mexicana, frescas, muy luminosas y con estación seca marcada: quiere luz, agradece la noche fresca y no tolera la helada.

La geometría no es casualidad

Si la dalia parece dibujada con compás es porque, en cierto modo, lo está. Los flósculos no se colocan al azar: nacen del borde hacia el centro siguiendo espirales que se cruzan, la misma filotaxis que ordena las pipas de un girasol. Cada flor nueva aparece girada respecto a la anterior un ángulo casi constante, y de esa repetición sale el encaje de capas superpuestas.

Lo que llamamos dalia doble es un capítulo en el que las flores del disco se han transformado en liguladas: en vez de un anillo de pétalos alrededor de un botón amarillo, hay pétalos hasta el centro. Es una mutación que llevamos doscientos años seleccionando y tiene un coste ecológico: apenas ofrece polen accesible y no interesa a los polinizadores, al revés que la dalia sencilla, que es un comedero de abejorros. En casa juega a favor: las de corte no manchan de polen y casi no huelen.

Ficha botánica

Nombre botánico
Dahlia sp., híbridos de jardín
Familia
Asteráceas o compuestas
Especies del género
Unas 42, todas americanas
Origen
México y Centroamérica
Nombre náhuatl
Acocoxochitl, flor de tallo hueco
Origen del nombre
Anders Dahl, botánico sueco
Primera descripción
Cavanilles, Madrid, 1791
Flor nacional de
México, desde 1963
Tipo de flor
Capítulo, una inflorescencia
Diámetro del capítulo
De 5 a más de 25 cm
Órgano de reserva
Tubérculo, no bulbo
Duración en jarrón
De 3 a 7 días

Acocoxochitl, la flor que servía de cañería

Mucho antes de que ningún europeo la viera, la dalia ya era planta cultivada. Los mexicas la conocían como acocoxochitl, palabra náhuatl que se descompone en atl, agua, cocotli, tubo o garganta, y xochitl, flor: la flor de los tallos de agua. El nombre no es poético, es una ficha técnica: el tallo de las dalias grandes, y sobre todo el de la dalia arbórea, Dahlia imperialis, es hueco, recto y rígido, y se empleaba como canuto para conducir agua.

También se comían: el tubérculo es comestible y era alimento y remedio, y la planta figuraba en los jardines de Moctezuma que asombraron a los primeros españoles. Tiene además una peculiaridad química con historia propia: no almacena almidón, sino inulina, un polisacárido de fructosa. En el siglo XIX se extrajo de ahí la llamada dahlina y la dalia se cultivó en Europa como fuente de fructosa para la dieta de personas diabéticas.

De México a Madrid, y de Madrid al mundo

La entrada de la dalia en Europa tiene dirección postal española. En 1789, Vicente Cervantes, director del recién fundado Jardín Botánico de México, envió semillas al Real Jardín Botánico de Madrid. Allí florecieron y allí las bautizó el botánico valenciano Antonio José Cavanilles, que publicó la primera especie, Dahlia pinnata, en 1791, y después Dahlia rosea y Dahlia coccinea. Las dalias del mundo descienden en buena parte de aquellas plantas madrileñas.

El nombre lo eligió Cavanilles en honor a Anders Dahl, médico y botánico sueco discípulo de Linneo, muerto precisamente en 1789 y que nunca vio la flor que lleva su apellido. No fue pacífico: en el mundo germánico se propuso llamarla Georgina, por el naturalista Johann Gottlieb Georgi, y ese nombre cuajó más de un siglo. Ganó Dahlia por prioridad de publicación. El viaje se cerró en círculo en 1963, cuando el Gobierno mexicano la declaró flor nacional por decreto.

Un catálogo de formas que no tiene ninguna otra flor

Las sociedades hortícolas clasifican la dalia en más de una docena de grupos según cómo estén dispuestas y enrolladas sus lígulas, y las diferencias son tan grandes que nadie diría que son la misma planta. La decorativa es la más común: lígulas anchas y planas en capas regulares y disco tapado; cuando pasa de veinticinco centímetros se la llama dinnerplate, y es la que manda en bodas. La cactus las lleva enrolladas hacia atrás en tubo a lo largo de más de media longitud y da una flor erizada, como un fuego artificial detenido. La bola es esférica y compacta, con las lígulas en cucurucho; el pompón es esa misma bola por debajo de cinco centímetros, la forma más geométrica de todas.

Luego están las que imitan a otras flores: la waterlily o nenúfar, de pocas capas anchas y cóncavas sobre un perfil bajo; la de forma anémona, con un anillo exterior plano y un cojín central de flósculos tubulares alargados; la collarette, que añade un segundo collar corto de otro color; y la sencilla, la más parecida a la silvestre, que deja el disco amarillo al aire.

Tanta variación tiene explicación genética: la dalia cultivada es octoploide, con ocho juegos de cromosomas en lugar de dos —sesenta y cuatro en total—, y su genoma está cargado de elementos transponibles, fragmentos de ADN que cambian de sitio. Así, casi cualquier semilla sale distinta de sus padres, y por eso lleva dos siglos siendo el juguete favorito de los mejoradores.

Las variedades que tenemos

El tallo hueco lo cambia todo

La misma anatomía que le dio su nombre náhuatl es la que la vuelve delicada en el jarrón. Un tallo hueco no se comporta como una pajita maciza: al cortarlo entra aire, se forma un tapón de burbujas en los vasos conductores y la flor deja de beber aunque tenga el pie sumergido. Ese embolismo es la causa número uno de que una dalia se venga abajo al segundo día con el jarrón lleno.

De ahí salen los dos trucos de floristería que sí funcionan. El primero es el escaldado: sumergir los últimos centímetros del tallo recién cortado en agua casi hirviendo entre cinco y diez segundos y pasarlo de inmediato a agua fría y profunda; el calor expulsa el aire del interior y sella el corte. El segundo es el rellenado: poner el tallo boca arriba, llenar el hueco con un chorro fino de agua, taparlo con el dedo y meterlo así en el jarrón. Los dos son gratis y se notan en días de vida.

Y hay una diferencia crucial frente a otras flores de corte: la dalia no abre en el jarrón. Una rosa o una anémona se compran en capullo porque terminan de abrirse en casa; una dalia, no. El capítulo se corta prácticamente abierto y ya no avanza, así que lo que ves el primer día es lo máximo que va a dar.

Cuidados en jarrón

  1. Corta en bisel y repite cada dos días

    Cuchillo o tijera de podar afilada, nunca tijeras de papel: aplastan el tallo hueco y lo cierran. El corte a cuarenta y cinco grados amplía la superficie de absorción.

  2. Agua abundante, y el primer trago caliente

    Al contrario que la anémona, la dalia es sedienta y quiere el jarrón bien lleno. Si puedes, escalda unos segundos la base del tallo en agua casi hirviendo antes de colocarla: expulsa el aire del hueco y le devuelve la capacidad de beber.

  3. Ni una hoja bajo el agua

    La hoja de la dalia se descompone deprisa y enturbia el agua en un día. Deshoja hasta por encima del nivel y cámbiala a diario: en una flor de tallo hueco lo que la mata es la pudrición del corte.

  4. Lejos del sol, del calor y del frutero

    El sol directo y los radiadores la deshidratan más rápido de lo que puede beber, y la fruta madura desprende etileno, un gas que acelera su marchitamiento. Un rincón fresco y luminoso es el mejor sitio.

El corte y el nivel del agua

45°Corte a 45 gradosJarrón con agua abundanteNinguna hoja bajo el agua
En la dalia el jarrón va lleno, no con cuatro dedos de agua: el tallo hueco necesita columna para vencer el aire que entró al cortarlo. Con el corte renovado en bisel y ninguna hoja sumergida, aguanta entre tres y siete días.

Verano tardío y otoño, hasta la primera helada

La dalia es una planta de día corto: florece de verdad cuando las noches empiezan a alargarse después del solsticio de junio. Por eso su ventana natural en el hemisferio norte va de julio a octubre, con el pico entre agosto y septiembre, que es cuando salen los capítulos más grandes y el color más denso. Es lo contrario que la anémona o el ranúnculo, que dan lo mejor en pleno invierno: las dos temporadas se relevan sin pisarse.

El final llega de golpe: la dalia no tolera la helada, y la primera noche bajo cero funde la planta entera y cierra la temporada de campo, entre finales de octubre y noviembre según la zona. Fuera de esa ventana la dalia del mercado europeo viene de invernadero, y se nota en una cabeza algo menor y un color menos saturado.

Temporada de la dalia

Temporada natural de julio a octubre, con el mejor momento entre agosto y septiembre. El resto del año hay dalia de invernadero e importación: disponible, con la cabeza más pequeña y el color menos intenso.

Cómo elegir buenas dalias

Mira primero el reverso del capítulo. Las lígulas de detrás, las que tocan el receptáculo, son las primeras en marchitarse: si están traslúcidas, blandas o pardeadas, la flor lleva días cortada por muy impecable que se vea de frente. Es el truco más fiable y no exige saber de variedades.

Después, el centro: aunque las de corte son dobles y llevan el disco tapado, casi todas acaban abriéndose un poco por el medio al final de su vida, y si ya asoman flósculos amarillos y polen suelto, esa flor va por su segunda mitad. Y el tallo, firme y sin zonas blandas ni translúcidas cerca del corte, que es por donde empieza la pudrición en un tallo hueco. Un cuello doblado bajo la cabeza significa que ha dejado de beber, y eso ya no se arregla.

Del cultivo a tu jarrón

Nuestras dalias se venden por lote de tallos, no por unidad suelta: es como salen del productor. Conviven lotes pequeños, pensados para una jarra en casa, y cajas de treinta, cuarenta o cincuenta tallos para bodas y eventos, que es donde la dalia se emplea más: la Café au Lait, una dinnerplate en tonos champán y marfil, es probablemente la flor de boda más solicitada de la última década.

El envío se hace en dos o tres días laborables a España, Francia y Portugal. No ofrecemos entrega el mismo día, y lo decimos claro: ese margen es lo que permite preparar los tallos en frío y que la flor llegue en condiciones.

Preguntas frecuentes

¿Qué significan las dalias?+

Las dalias simbolizan elegancia, dignidad, fuerza interior y compromiso duradero, y son la flor del 14º aniversario de boda. El significado varía por color: rojo es fuerza, naranja y amarillo alegría, rosa gracia y amabilidad, y blanco pureza y nuevos comienzos.

¿Cuándo es la temporada de las dalias?+

La temporada natural de las dalias va de julio a octubre, con su punto álgido entre agosto y septiembre. Son plantas de día corto que florecen mejor al acortarse los días tras el verano. En you.florist ofrecemos dalias frescas durante todo el año.

¿Cómo se cuidan las dalias cortadas para que duren más?+

Corta el tallo en ángulo de 45º y retira las hojas que queden bajo el agua para evitar bacterias. Usa un jarrón con agua abundante, ya que son flores muy sedientas, y cámbiala cada uno o dos días. Mantenlas lejos del calor y la fruta madura.

¿Cuánto duran las dalias en un jarrón?+

Las dalias cortadas duran de 3 a 7 días en jarrón, algo menos que otras flores de corte. Para llegar a la parte alta de ese rango, córtalas en ángulo, cámbiales el agua a menudo y colócalas en un lugar fresco, sin sol directo ni corrientes de calor.

¿Son buenas las dalias para un ramo de boda?+

Sí, las dalias son una elección excelente para bodas. Las variedades dinnerplate como la Dahlia Café au Lait, en tonos champán y marfil, crean ramos de novia voluminosos y románticos. Su gran tamaño y sus formas perfectas las convierten en flores focales muy demandadas.

¿Las dalias se cultivan de semilla o de tubérculo?+

Las dalias se propagan principalmente por división de tubérculos, no por semilla. Este método conserva fielmente el color, la forma y el tamaño de cada variedad, algo que la semilla no garantiza. Por eso las variedades con nombre, como la serie Karma, se multiplican por tubérculo.

¿Existen las dalias de color azul?+

No existen dalias de color azul de forma natural. Es el único tono que les falta, ya que su genética no produce el pigmento azul. Aun así, las dalias cubren casi toda la gama cromática: rojos, naranjas, rosas, blancos, tonos champán y morados intensos.