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Calas

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La cala es una de esas flores que se reconocen sin saber cómo se llaman: un tallo liso que termina en un cucurucho enrollado sobre sí mismo, con un dedo amarillo asomando en el centro. Esa silueta casi escultórica la ha hecho un clásico del ramo de novia y del minimalismo. Pero casi todo lo que se da por sabido de ella es inexacto, empezando por lo esencial: eso que llamamos su flor no lo es.

Cala, calla y aro

El primer lío con esta flor es su nombre. La cala que se compra en una floristería pertenece al género Zantedeschia, de la familia de las aráceas, originario del sur de África. El nombre se lo puso Kurt Sprengel en honor a Giovanni Zantedeschi, médico y botánico italiano con quien se carteaba.

El género Calla también existe, pero es otra planta: Calla palustris, la cala de pantano, una herbácea de humedales del hemisferio norte que jamás ha servido para hacer un ramo. Las Zantedeschia estuvieron clasificadas dentro de Calla antes de separarse en un género propio, y de ahí arrastramos el calla lily del inglés y el calla que aún se lee en muchas tiendas, heredado de una clasificación caducada.

Aro es, en la Península, el nombre del género Arum, con especies silvestres de sotobosque como Arum italicum o Arum maculatum: comparten familia y arquitectura floral con la cala, de ahí el nombre común, pero sus frutos rojos son tóxicos y nadie las pone en un jarrón. Y tampoco es un lirio, pese a apodos tan extendidos como lirio de agua: las liliáceas son otra familia.

Dónde están las flores de verdad

La espataEl espádiceLas flores verdaderas
La espata se lleva las miradas, pero el trabajo lo hace el espádice: las flores verdaderas son los puntos diminutos alineados por centenares en ese eje.

Una hoja disfrazada de flor

La espata es un envoltorio sin pétalos ni órganos reproductores, pero eficacísimo para atraer polinizadores. Este mecanismo, en el que un conjunto de piezas finge ser una sola flor, se llama pseudanto y lo comparte toda la familia de las aráceas: el anturio funciona exactamente igual.

En el espádice las flores se reparten por sexos, con las masculinas arriba y las femeninas en la base. Carecen de perianto, o sea que no tienen ni pétalos ni sépalos: se han reducido a lo imprescindible, porque el trabajo de llamar la atención ya lo hace la hoja de al lado.

Las proporciones rematan la idea: en la cala blanca el espádice mide entre cuatro y diez centímetros y la espata supera los veinte de largo. Lo que se regala no es un pétalo gigante, sino una hoja esculpida por la evolución para parecerlo.

Blancas de rizoma, colores de tubérculo

La división más útil al elegir una cala es la del color, porque debajo hay dos realidades botánicas distintas. La gran cala blanca es Zantedeschia aethiopica, una especie que se reproduce por rizoma, sin reposo marcado y con los tallos más largos y gruesos del grupo. Es tan resistente que se ha escapado de los jardines: en zonas templadas y húmedas de la Península, sobre todo en Galicia, aparece naturalizada cerca de huertas.

Las calas de color son otra cosa. Proceden de híbridos de especies como Zantedeschia rehmannii y Zantedeschia elliottiana, cultivadas a partir de tubérculo, con dormancia real, hoja caduca y un porte bastante menor. Sus espatas son más pequeñas y estrechas, su gama cromática mucho más amplia y su tallo, algo menos carnoso, resulta un punto más delicado. Casi todas las variedades actuales salen de programas de mejora de Nueva Zelanda y los Países Bajos.

Nuestro catálogo refleja ese reparto, con tallos de cuarenta a ochenta centímetros y origen casi siempre holandés. En blancos y cremas conviven White Art, Ice Art, Ivory Art o SnowStar, junto a la Cala Blanca Aethiopica de ochenta centímetros, la única colombiana y la más cercana a la especie original. En color la paleta es difícil de igualar: Picasso jaspea el púrpura de blanco; Captain Promise y Durban dan el morado; Zazu o Bloody Mary, el fucsia; Odeon y Merengue, el naranja; Gold Cup, Sunya o Florex Gold, el amarillo; Amazone y Happy Art, el granate, y Odessa el chocolate. Cantor y Captain Carrera alcanzan un negro aterciopelado raro en flor cortada.

Las variedades que tenemos

Ficha botánica de la cala

Nombre botánico
Zantedeschia
Familia
Aráceas
Origen
Sur de África
Órgano subterráneo
Rizoma o tubérculo
Longitud de tallo
40 a 80 cm
Floración natural
Primavera
Duración en jarrón
7 a 14 días
Toxicidad
Oxalato de calcio

Primavera natural, invernadero casi siempre

La floración natural de la Zantedeschia se concentra en primavera y comienzos de verano, cuando rizomas y tubérculos salen del reposo y levantan sus mejores tallos: al aire libre florece sobre todo entre mayo y julio.

El invernadero cambia ese calendario. Se planta desde febrero hasta bien entrado el verano, con ciclos de ochenta a ciento diez días, lo que permite escalonar los cortes y encontrar calas casi todo el año. La mejor calidad sigue dándose de primavera a verano; en otoño e invierno la oferta de colores se estrecha y algunos se encarecen, mientras la blanca se mantiene bastante continua.

Temporada de la cala

Algunas variedades de color escasean o se encarecen en invierno.

Tallo carnoso, poca agua

Mantener una cala bonita exige lo contrario de lo que pide casi cualquier otra flor cortada, y la culpa la tiene su tallo. Frente al de una rosa, el de la cala es hueco, de pared gruesa y carnosa, cargadísimo de agua. Esa rigidez explica que rara vez se venza, pero también que se reblandezca y se vuelva viscoso por la base si pasa demasiado tiempo sumergido.

La regla es la inversa de lo habitual: poca agua, cambiada a menudo. Un jarrón lleno hasta arriba es la forma más rápida de estropear un ramo de calas.

Cuidar las calas en jarrón

  1. Corta en diagonal con cuchillo

    Haz un corte limpio y en diagonal con un cuchillo afilado. Una tijera roma aplasta la pared carnosa y le impide beber.

  2. Retira las hojas sumergidas

    Quita cualquier hoja sumergida: se descompone antes que el tallo y ensucia el agua del ramo entero.

  3. Solo unos dedos de agua

    Llena el jarrón apenas cinco o diez centímetros. Un tallo tan carnoso, sumergido a fondo, se ablanda y ennegrece por la base.

  4. Cambia el agua cada dos días

    Renueva el agua cada dos días y aclara el jarrón: los tallos saturados generan una baba que tapona el corte.

  5. Sitúalas en un lugar fresco

    Aléjalas del sol directo y de los radiadores: el calor acelera la apertura de la espata y acorta su vida.

El corte y el nivel del agua

45°Corte a 45 gradosNivel del aguaHojas fuera del agua
Corte en diagonal y apenas unos centímetros de agua: con la cala es lo contrario de lo que piden las demás flores cortadas.

Flor de novia y de duelo

Conviene decirlo sin rodeos, porque es una duda real que mucha gente no se atreve a formular: en España la cala blanca carga con una doble simbología. Es a la vez una de las flores más usadas en ramos de novia, donde su línea depurada se lee como elegancia y pureza, y una de las más presentes en coronas y centros de duelo.

La segunda lectura tiene una raíz identificable. La cala, que brota de un órgano enterrado y se abre en blanco, se ha entendido durante siglos como metáfora de la resurrección, y por eso llena las iglesias europeas en Pascua. De ahí pasó con naturalidad a los arreglos funerarios.

Los dos usos conviven sin que uno anule al otro. Lo que fija el sentido es el contexto del envío, jamás la flor: nadie interpreta como fúnebre un ramo de calas que llega por un cumpleaños. Para una boda, el blanco sigue siendo lo más pedido, y los colores vivos, un Zazu fucsia o un Gold Cup amarillo, despejan cualquier duda. Para condolencias funcionan igual los blancos y los tonos profundos como Cantor o Amazone.

Tóxica para perros y gatos

Hay una precaución que conviene conocer en casas con animales o niños pequeños. Como toda la familia de las aráceas, la Zantedeschia acumula cristales insolubles de oxalato de calcio en savia y tejidos. Son microscópicos, con forma de aguja, y solo actúan al masticar o ingerir la planta: la ASPCA la incluye en su lista de plantas tóxicas para perros, gatos y caballos.

Un perro o un gato que mordisquee un tallo puede sentir ardor inmediato en boca y lengua, babear en exceso, vomitar o tener dificultad para tragar. Rara vez es mortal, pero duele: coloca el jarrón fuera de su alcance, no dejes recortes de tallo por el suelo y lávate las manos tras manipular las flores. Ante una ingestión, llama al veterinario.

Elegirla bien y recibirla fresca

Para juzgar una cala al recibirla bastan tres comprobaciones. La espata debe estar firme al tacto, con un grano satinado, nunca blanda ni quebradiza: un cucurucho que se pliega o se vence delata una flor cansada.

El borde de la espata es donde antes se le nota la edad: un ribete pardo, por fino que sea, señala una desecación que no se recupera. Después mira el espádice, que debe seguir erguido y limpio de color, y recorre el tallo con los dedos, firme y sin zonas viscosas cerca del corte.

En you.florist las calas salen directamente de los productores holandeses, sin mayorista intermedio: esa cadena más corta entre el corte y tu jarrón importa mucho en una flor tan delicada. El envío se realiza en 24 a 48 horas laborables, desde 10,95 euros. No ofrecemos entrega el mismo día, y es deliberado: cada pedido se prepara a demanda con flor recién llegada, no se saca de un stock ya montado.

Preguntas frecuentes

¿La flor de la cala es realmente una flor?+

No. El cucurucho blanco es una espata, una hoja modificada que envuelve la inflorescencia. Las flores verdaderas son las diminutas que se apiñan por centenares en el espádice, el dedo carnoso del centro, y no tienen pétalos.

¿Se dice cala, calla o aro?+

En español se usan los tres, pero el género botánico es Zantedeschia. Calla es otro género distinto, el de Calla palustris, y aro designa aquí a las especies de Arum, aráceas silvestres que nunca se usan como flor cortada.

¿Cuánto dura una cala en un jarrón?+

Entre siete y catorce días si se cuida bien. Las blancas de tallo grueso suelen aguantar más que las variedades de color, más finas. Lo que acorta su vida casi siempre es el exceso de agua, no la falta.

¿Cuánta agua hay que poner a las calas?+

Muy poca: entre cinco y diez centímetros en el fondo del jarrón, renovada cada dos días. El tallo es hueco y carnoso, y sumergido en profundidad se reblandece, se vuelve viscoso y se pudre por la base.

¿Las calas se regalan en bodas o en funerales?+

En las dos cosas, y no es contradictorio. En España la cala blanca es a la vez clásico del ramo de novia y de las composiciones de duelo. El significado lo pone el contexto del envío, nunca la flor por sí sola.

¿Es tóxica la cala para perros y gatos?+

Sí. Como toda la familia de las aráceas, contiene cristales insolubles de oxalato de calcio. Al morderla provoca ardor en boca y lengua, babeo abundante, vómitos y dificultad para tragar. Conviene dejarla fuera de su alcance.

¿Hay calas todo el año?+

Prácticamente sí. Su floración natural es de primavera, pero el cultivo en invernadero permite escalonar los cortes casi todo el año. En otoño e invierno la oferta de colores se estrecha y el blanco se sostiene mejor.

¿Cuánto tarda el envío de un ramo de calas?+

El envío se hace en 24 a 48 horas laborables, desde 10,95 euros. No ofrecemos entrega el mismo día: cada pedido se prepara con flor recién llegada del productor y no se saca de un stock ya montado.