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Anémonas

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La anémona que llega a la floristería tiene nombre y apellido botánicos: Anemone coronaria, la anémona coronada. Pertenece a las ranunculáceas, la misma familia que el ranúnculo, la clemátide o el botón de oro, y su nombre viene del griego anemos, viento. Los antiguos la llamaban flor del viento porque creían que no abría si no soplaba la brisa. El apodo le sienta bien: es una flor que se mueve, que gira hacia la luz y que, incluso cortada, sigue haciendo cosas dentro del jarrón.

Qué es exactamente una anémona

La anémona de floristería es Anemone coronaria, una herbácea perenne originaria de la cuenca mediterránea, desde Grecia y Turquía hasta Siria, Irak y la península del Sinaí. Brota de un tubérculo negro, seco y arrugado, del tamaño de una avellana, y levanta tallos de veinte a cuarenta centímetros en su forma silvestre. El epíteto coronaria significa coronada, y alude a la corona de estambres que rodea el centro de la flor.

Cada tallo lleva una sola flor, ancha y abierta de par en par, de tres a ocho centímetros de diámetro en la especie silvestre y de ocho a diez en las variedades de corte modernas. En español se la conoce también como anémona de jardín, anémona de florista o anémona amapola, este último por su parecido con la amapola: flor grande, solitaria, de textura fina y color plano. El parecido, sin embargo, es solo de fachada.

Anatomía de una anémona

Sépalos petaloidesEstambres oscurosCollarete de brácteas
Los sépalos petaloides hacen de corola, el botón oscuro es la masa de estambres y el collarete de media caña es un involucro de brácteas. Ese contraste entre el centro casi negro y el color liso de alrededor le da su aire gráfico.

El collarete que la delata

A media altura del tallo, por debajo de la flor y claramente separado de ella, la anémona lleva un collarete de hojas recortadas y dentadas, como una gorguera verde en miniatura. No es una hoja salida ahí por casualidad: es un involucro, un verticilo de tres brácteas que envuelve y protege el capullo antes de que abra. A medida que el tallo se alarga, el collarete se queda cada vez más lejos de la flor.

El detalle resuelve de un vistazo las dos confusiones habituales. La amapola es de otra familia, las papaveráceas, tiene las hojas lobuladas, suelta un látex lechoso al cortarla y no lleva collarete. El ranúnculo, Ranunculus asiaticus, pariente cercano que llega en la misma temporada y con la misma paleta, se abre como una rosa diminuta: decenas de pétalos finos y arrugados que tapan el centro por completo, sobre un tallo desnudo.

Así que la regla es simple: si ves el centro oscuro a la vista y un collarete verde a media caña, es una anémona.

Ficha botánica

Nombre botánico
Anemone coronaria
Familia
Ranunculáceas
Origen del nombre
Anemos, viento
Área silvestre
Cuenca mediterránea
Nuestro cultivo
Ecuador
Series principales
Mistral y Levante
Longitud de tallo
30 a 45 cm
Flores por tallo
Una sola

Sigue creciendo dentro del jarrón

Esta es la parte que más desconcierta a quien compra anémonas por primera vez. Una vez en el jarrón, la anémona sigue viva de forma literal: el tallo continúa alargándose varios centímetros después del corte, sobre todo el tramo entre el collarete y la flor, y la flor se reorienta hacia la luz más cercana, como un girasol en miniatura. Un ramo que colocaste recto el lunes puede estar el miércoles inclinado hacia la ventana y más alto que el primer día. No es un defecto: es fototropismo, y la anémona lo tiene marcadísimo.

A eso se suma el segundo comportamiento: abre de día con la luz y el calor, y se cierra al caer la tarde para volver a abrirse a la mañana siguiente. Teofrasto, el padre de la botánica, ya lo describió en el siglo IV antes de Cristo cuando escribió que abre con el viento y se cierra con la noche, y Plinio el Viejo recogió después la creencia de que no abría salvo mientras soplase el viento. De ahí, anemos, y el apodo de flor del viento.

Mucha gente interpreta ese cierre nocturno como que la flor se muere, y es justo lo contrario: es la señal de que sigue funcionando. El ciclo se repite varios días seguidos, y solo cuando la flor se queda abierta de forma permanente, con los estambres sueltos y el polen cayendo, ha entrado en su última fase.

Cuidados en jarrón

  1. Corta el tallo en bisel

    Corta en bisel con un cuchillo o una tijera de podar afilada, nunca con tijeras de papel, que aplastan las fibras. Repite el corte cada dos o tres días.

  2. Poca agua en el jarrón

    La anémona no quiere estar empapada: bastan tres o cuatro dedos de agua. Un tallo demasiado sumergido se pudre antes de hidratarse.

  3. Renueva el agua a menudo

    Cambia el agua cada dos días y retira cualquier hoja que quede por debajo de la superficie, porque se descompone y ensucia el jarrón.

  4. Lejos del calor y del sol

    Aleja el jarrón de radiadores y de la luz solar directa. El calor acelera la apertura y, justo después, la caída de los tépalos.

  5. Lejos del frutero

    La fruta madura, sobre todo manzanas y plátanos, desprende etileno, un gas al que la anémona es muy sensible y que le hace soltar los tépalos antes de tiempo.

El corte y el nivel del agua

45°Corte a 45 gradosTres o cuatro dedos de aguaCollarete fuera del agua
El bisel amplía la superficie de absorción y evita que el tallo se apoye plano en el fondo. Con el collarete siempre por encima del agua, la anémona aguanta entre cinco y ocho días, y hasta diez en las series de corte modernas.

Una flor de pleno invierno

La anémona es de las pocas flores que dan lo mejor de sí cuando el jardín está pelado. En estado silvestre, en la cuenca mediterránea, florece entre abril y junio, pero como flor de corte el calendario es otro: los tubérculos se plantan en otoño, la producción entra en los mercados europeos a partir de octubre, sube durante el invierno y se retira en mayo, cuando el calor empuja a la planta al reposo vegetativo.

Eso es lo que la hace valiosa. En el tramo del año en que casi no hay flor natural, sin peonías, sin dalias, sin ranúnculo de campo, la anémona aguanta y aporta un color franco en pleno enero. Fuera de temporada no admite sustituto: si en agosto alguien te ofrece anémona fresca de corte, algo no cuadra.

Temporada de la anémona

Aparece en el mercado hacia octubre y desaparece en mayo, con su mejor momento, tanto en firmeza de tallo como en variedad de colores, entre diciembre y abril.

Nuestras series Mistral y Levante

Las dos líneas que trabajamos salen del mismo obtentor: Biancheri Creazioni, casa familiar de la Riviera dei Fiori italiana especializada en anémona de corte. La serie Mistral es la más amplia: flores grandes sobre tallos largos y firmes, con el ojo central muy oscuro. En nuestro catálogo aparece como Mistral Burgundy en burdeos profundo, Mistral Bianco y Mistral Panda en blanco puro, esta llamada así por su contraste de oso panda, Mistral Panda Blush en blanco rosado, Mistral Fucsia y Mistral Magenta en rosas casi eléctricos, Mistral Rosso y Mistral Roja en rojo clásico, Mistral Blue en un azul violáceo poco frecuente y Mistral Rosa Chiaro en rosa pálido.

La serie Levante es la línea superior, con tallos especialmente firmes, y repite la gama en Levante Rosa, Levante Fucsia, Levante Bianco y Levante Azul. De forma puntual entra también la Galilea Rood, una roja de origen israelí. Todas comparten la misma morfología, un único capullo por tallo y una medida de treinta a cuarenta y cinco centímetros según la variedad.

Mitología, duelo y renacimiento

El nombre arrastra una historia triste. En la mitología griega, la anémona nace de la sangre de Adonis, herido de muerte por un jabalí, mezclada con las lágrimas de Afrodita: de esa mezcla brotó, según el relato, una flor de un rojo oscuro, el color de la sangre derramada. De ahí su simbología doble, la pérdida por un lado y el renacimiento por otro, porque la flor vuelve cada invierno contra todo pronóstico.

El lenguaje victoriano de las flores le dio tres significados: amor perdido, expectación y protección contra el mal. La expectación viene precisamente de su costumbre de cerrarse de noche y abrirse de día, que se leyó como la espera de alguien. El color afina el mensaje: el rojo va con la pasión y el recuerdo, el blanco con la sinceridad, el rosa con la espera, y el violeta o el azul, más raros, con la protección.

Fuera de Europa tiene otra vida. En Israel, donde se la llama kalanit, la Anemone coronaria fue elegida flor nacional en 2013 por votación popular, y cada febrero tiñe de rojo los campos del noroeste del Néguev en el fenómeno que llaman Darom Adom, el sur rojo. Es además la flor que suele identificarse con los lirios del campo de los evangelios.

Cómo elegir buenas anémonas

Conviene llevárselas con el capullo aún cerrado o apenas entreabierto: la flor irá abriendo en casa a lo largo de varios días, y en esta flor el proceso es medio espectáculo. Una anémona que llega ya muy abierta, con los estambres a la vista y polen suelto, va por la segunda mitad de su vida en jarrón.

Comprueba el tallo: firme y derecho en toda su longitud, sin zonas blandas cerca de la base, que son el primer aviso de pudrición. Y mira el collarete, que debe estar de un verde franco, sin amarilleos. Un collarete mustio delata un tallo cortado hace demasiado, por muy bien que se vea la flor.

Las variedades que tenemos

Del cultivo a tu jarrón

Nuestras anémonas se cultivan sobre todo en Ecuador y viajan directamente del productor a tu casa, sin mayorista intermedio, lo que recorta el tiempo entre el corte y la entrega. La altitud de los cultivos ecuatorianos y la luz del ecuador, doce horas de sol todo el año y muy perpendicular, dan tallos largos y firmes y colores muy saturados.

El envío se hace en 24 a 48 horas laborables, desde 10,95 euros. No ofrecemos entrega el mismo día, y lo decimos claro: ese margen es lo que permite preparar los tallos en frío y que la flor llegue en condiciones.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto dura una anémona en el jarrón?+

Con un cuidado correcto, entre cinco y ocho días, y hasta diez en las series de corte modernas como Mistral y Levante. Corta el tallo en bisel cada dos o tres días, pon poca agua y mantenla lejos del calor.

¿Por qué se cierra mi anémona por la noche?+

Porque es su comportamiento normal, no un síntoma de que se muera. La anémona abre de día con la luz y el calor y se cierra al atardecer para volver a abrirse por la mañana, y el ciclo se repite varios días seguidos.

¿Es normal que el tallo siga creciendo dentro del jarrón?+

Sí, y es una de sus rarezas. El tallo se alarga varios centímetros después de cortado, sobre todo entre el collarete y la flor, y además la flor gira hacia la luz. Puede que tengas que recolocar el ramo o recortarlo.

¿Cuál es la temporada de las anémonas?+

Es una flor de pleno invierno. Entra en el mercado hacia octubre, alcanza su mejor momento entre diciembre y abril, y desaparece en mayo, cuando el calor manda a la planta al reposo. En verano no hay anémona de corte.

¿Cómo distingo una anémona de un ranúnculo o una amapola?+

Mira el tallo. La anémona lleva un collarete de brácteas verdes a media caña y enseña el centro oscuro. El ranúnculo tiene el tallo desnudo y decenas de pétalos que tapan el centro. La amapola suelta látex lechoso al cortarla.

¿Qué significa regalar anémonas?+

El lenguaje victoriano de las flores le dio tres sentidos: amor perdido, expectación y protección contra el mal. El rojo evoca pasión y recuerdo, el blanco sinceridad, el rosa la espera, y el violeta o el azul la protección.

¿Son tóxicas las anémonas para perros y gatos?+

Sí, conviene tenerlo en cuenta. Como toda la familia de las ranunculáceas, contienen ranunculina, que al masticarse se transforma en protoanemonina, un irritante que causa dolor bucal, babeo, vómitos o diarrea. Coloca el jarrón fuera del alcance de las mascotas.

¿Hacéis entrega el mismo día?+

No, no ofrecemos entrega en el día. El envío se hace en 24 a 48 horas laborables desde 10,95 euros, y ese margen es el que permite preparar los tallos en frío y que la anémona llegue en condiciones.