Delphinium artificial, Flor artificial de 79 cm de largo, pack de 3 uds
Entrega 24-48 h
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Las flores espigadas artificiales son las que aportan la línea vertical de una composición: tallos altos con las flores dispuestas a lo largo del eje, que dan altura, ritmo y volumen sin ocupar espacio. En you.florist las encontrarás en imitación de las tres espigas clásicas de la floristería —delphinium, gladiolo y eremurus—, reproducidas en tela y látex con el detalle suficiente para pasar por naturales a un palmo de distancia. En el catálogo conviven las variedades que más se piden. El Delphinium Artificial, la espuela de caballero, mantiene su característica sucesión de florecillas azules subiendo por el tallo. El Gladiolo Artificial y el Gladiolo Especial Artificial reproducen la espiga ancha y escalonada que abre de abajo arriba, ideal para composiciones altas y jarrones de suelo. Y el Ramo de Espiga Eremus Artificial recoge el aire silvestre del eremurus, esa vela esbelta que en fresco solo llega en primavera. Los precios van de 16,99 € a 92,99 €, según el tamaño de la pieza y el número de tallos. La ventaja de la espiga artificial es práctica: la flor de espiga natural es de las que antes se vence y pierde las florecillas de la base, y en un centro alto eso se nota enseguida. Aquí el tallo aguanta la forma indefinidamente, no pide agua ni luz, y puedes recolocarlo tantas veces como quieras. Se limpia pasando un paño ligeramente húmedo por las florecillas y dejándolo secar al aire; si alguna pieza va a estar al sol, elige las tratadas con protección UV, que no destiñen. Son la base habitual de los centros altos de recepción, los arreglos de hotel y restaurante y las composiciones que tienen que aguantar semanas montadas sin que nadie las atienda. Combinan bien con hortensias artificiales, con rosas y peonías artificiales y con plumeros de pampa preservada, que aportan el volumen que la espiga no da. Te llega en 24-48 horas, protegida para que ningún tallo se doble en el transporte, a España, Francia y Portugal.
Es una flor cuyas florecillas nacen a lo largo de un único tallo vertical formando una espiga, en lugar de agruparse en una sola corola. El delphinium, el gladiolo o la vara de nardo son ejemplos típicos, muy usados para dar altura y verticalidad a ramos y centros de mesa.
Las más habituales son el delphinium, el gladiolo, la vara de nardo, la veronica y el liatris. Todas comparten un tallo alto con florecillas escalonadas, por lo que se usan para dar estructura vertical y contraste de formas frente a flores de corola redonda como la rosa.
Se coloca como flor de relleno estructural en el centro o en los laterales altos del ramo, combinada con flores de corola grande como rosas o peonías. Aporta ritmo vertical y evita que la composición quede plana, especialmente en ramos de novia o centros altos de boda.
Con un cuidado básico, una flor espigada artificial de calidad mantiene su color y forma varios años sin deteriorarse. A diferencia de la flor natural, no requiere agua ni sustitución estacional, solo limpieza periódica del polvo con un paño seco.
No se recomienda sumergirla; basta con un paño seco o un plumero suave para retirar el polvo de cada florecilla. Si tiene suciedad puntual, se puede pasar un paño ligeramente húmedo y secar de inmediato para no dañar el acabado del pétalo.
La flor espigada crece en un tallo con muchas florecillas escalonadas y aporta verticalidad, mientras que la de corola redonda -como la rosa- concentra su volumen en una sola flor central. Combinar ambas en un ramo crea contraste de formas y mayor sensación de profundidad.